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martes, 17 de abril de 2018

LA FELICIDAD NO ESTABA LEJOS DEL PAGO


LA FELICIDAD NO ESTABA LEJOS DEL PAGO 
 Gerardo Scioscia 
 Luego de muchos años de ausencia, Nemesio volvió a "Carbón Quemado: , un pueblito olvidado en el mapa. Allí vivía, hasta que un día decidió subirse a un tren y, escondido en un vagón llegó a Buenos Aires. Lo hizo porque le habían dicho que en " la gran ciudad " las cosas eran distintas a su pueblo, donde lo único que sobraba era el tiempo. Pero volvía a " Carbón Quemado" no por su gusto, sino porque su madre, luego de ubicarlo, le pidió verlo con cierta urgencia. 

Aquí, en Buenos Aires y con apenas 14 años, aprendió a sobrevivir. Por un tiempo vivió en cercanías de la gran estación donde finalizo su viaje. Había llegado con lo puesto pero también con sus sueños. Sus primeras monedas las ganó como cuidacoches, una tarea que realizó por poco tiempo ya que un hecho fortuito luego cambiaría su vida.
Ocurrió que un día, mientras estiraba la mano para recibir la propina por su labor, en ella colocaron un sobre de regular tamaño y cierto peso, pero ningún dinero como esperaba recibir. Mientras veía alejarse el coche pensó en tirar ese paquete, pero finalmente lo puso junto a otras pertenencias, sin pensar que eso iba a cambiar la vida como soñaba. Esa noche volvió a su ranchada triste por la escasa recaudación obtenida. En el camino compro un pan y una manzana, eso fue lo único que pudo comprar. Al llegar donde dormía puso todo sobre el umbral del comercio, que por la hora estaba cerrado y cuyo toldo le servía de protección.
Comió el pan, luego tomo la manzana y tras morderla la dejo de lado, movido por la curiosidad que despertaba el regalo. Tomo el sobre y al romperlo apareció un libro en cuya tapa podía leerse " Los Secretos de la Magia". Al abrirlo encontró una esquela que decía " Si te gusta contenido puedes verme en la calle Solís 767 ". Pero a él que necesitaba dinero que podía importarle el contenido de ese libro que ensañaba trucos de magia. Además la esquela no tenía firma alguna.
Pero como la curiosidad pudo más, finalmente y, mientras terminaba de comer la manzana, se puso a leer el libro Así, pudo saber de qué forma se hacen algunos trucos de magia y, de a poco se fue entusiasmando con ese tema. Así fue que una tarde decidió ir a la dirección indicada, y lo hizo con el libro bajo el brazo. Al llegar se encontró con una vieja casona y toco timbre varias veces, como dudando que no hubiese nadie en su interior. Fue en el último intento que vio aparecer a un hombre corpulento, de extraño mirar y pasos lentos que denotaban su avanzada edad. Luego de la presentación formal, lo invitó a pasar pero Nemesio, que en principio dudo en hacerlo, fue convencido por la sonrisa bonachona del dueño de casa. El anfitrión había resultado ser Samuel Yinos, un ilusionista de fama internacional y conocido como Sam Yín, quien explicó que, como no tenía descendencia quería preparar a un sucesor y había pensado en él, cuando lo vio en la calle. Mientras Nemesio miraba fotos y recortes periodísticos colgados en la pared, el viejo mago conto que él también había sido un chico de la calle y que al ir tras un circo y trabajar de ayudante de un prestidigitador, finalmente pudo ser lo que fue. Solo por eso dijo que quería ayudarlo. Luego de merendar juntos, acordaron un encuentro para el día siguiente.
Tras su partida en "Carbón Quemado" habían quedado su madre y su hermana Casiana que solo tenía siete años cuando el decidió dejar el pueblo. Las dos mujeres desde entonces vivían en permanente tristeza, la que se profundizó tras la muerte de su padre, ocurrida tres años después de la partida de Nemesio y de la que éste, no estaba enterado por la falta de comunicación.
Se despidieron y el joven marcho a su refugio, aunque lo haría por poco tiempo más, porque el viejo mago también le ofreció alojarlo en su casa. Ambos entendieron que así el aprendizaje seria. Así fue, una semana después Nemesio se instaló en esa casa con sus pocas pertenencias.
El joven aprendía rápido y en poco tiempo, llevado de la mano e Samuel, tuvo du primera presentación. Fue en un cumpleaños y causo sensación, por lo que luego vinieron muchas actuaciones más. Ese fue su entrenamiento antes de llegar al teatro y la televisión. Nemesio ya no era un chico de la calle y no se acordaba, o no quería acordarse de " Carbón Quemado " y su familia, aunque ellos no lo olvidaban.
La vida comenzaba a sonreírle y hacerlo feliz, como soñara cuando decidió llegarse gran ciudad.
En cambio, la chacra donde estaba el resto de su familia mostraba signos de abandono y la vida de sus habitantes transcurría en permanente silencio. Habían pasado diez años de la partida de Nemesio y en una década ocurren muchas cosas. Él ya era un joven de 24 años y con futuro, pero su maestro había muerto y debió dejar la casona que lo albergó hasta entonces. De nuevo estaba solo y entonces alquilo una pieza en Avellaneda. Sin ayuda del mago, todo se le complicaba. Fue entonces que revolvió escribir a su familia y contarle de su nueva vida. En el sobre dirigido a su madre figuraba además en buena letra, la dirección del remitente "Nemesio Rosatto Carabelas 3213 Avellaneda Buenos Aires". Allí, llegó luego, la carta de su madre reclamando su presencia.
La misiva de su madre era breve; solo pedía verlo. No lo dudo. En una valija cargo sus pocas cosas y a la mañana siguiente ya estaba viajando, por lo que al caer la noche ya estaba en la estación ferroviaria del pueblo que dejara tiempo atrás. Nada había cambiado desde su viaje a Buenos Aires. Tomo el camino a la chacra sin demora. Al llegar noto el estado de abandono en que se encontraba. Solo un perro que le cortaba el paso y ladraba de tanto en tanto había salido a recibirlo. Una luz que se filtraba por la ventana de la cocina, indicaba la presencia gente en ese lugar. Al abrir la puerta que nunca se trancaba, encontró a dos mujeres en silencio absoluto. Eran su madre y hermana que no lo reconocieron por la ropa que vestía. Solamente por la voz que escucharon cuando saludo, advirtieron que era Nemesio el recién llegado. En la casa solo faltaba su padre. Madre e hijo se contaron sus vivencias, mientras Casiana continuaba inmóvil en su rincón. Esa noche Nemesio volvió a dormir en la cama, que siempre permaneció lista para recibirlo en cualquier momento.
Aunque se levantó temprano, su hermana ya estaba en la cocina preparando el mate. Él quiso. sacarle una sonrisa con un pase de magia, pero no pudo. Solo el rostro de Casiana se ilumino cuando la invito a recorrer el campo. Así pudo evaluar los daños producidos por el tiempo y falta de atención. En una de esas salidas, su hermana le pregunto el porqué de su partida, pero no encontró respuesta. Más tarde su madre pregunto lo mismo y entonces, dijo que simplemente pretende ser feliz. Aunque ella lo miro y no dijo nada, Nemesio vio en sus ojos los rastros de su largo penar y le dolió.
Con pases de magia no lograba alegrar a las mujeres, solo su presencia les cambiaba sus rostro. Entendió lo que pasaba, por lo que tomo varias herramientas y comenzó a reparar los daños de la chacra, acción que desde lejos, observaban ambas mujeres. Desde su llegada no había pasado más de diez días, cuando avisó que iba de compras al pueblo. De allí regreso vistiendo ropas adecuada al lugar y luciendo un sombrero en su cabeza, mientras en la mano portaba un paquete con la ropa usada. Luego, en un rincón, quemo esa ropa y el libro que pensó había quebrado su destino, haciéndolo feliz en otro lugar que no era el suyo. Tiempo después se cruzó con una joven, con la que se casó y llevó a vivir a la chacra, que pronto recobró su esplendor funcionando a pleno. Así Nemesio se dio cuenta que había buscado lejos, la felicidad que la esperaba en el pago, si en " Carbón Quemado" y al que había vuelto para quedarse.

 sciosciagerardo@gmail.com