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miércoles, 29 de noviembre de 2017

VAYAMOS AL TEATRO


VAYAMOS AL TEATRO 
 Hace unas cuatro década hubo un movimiento denomino VAT siglas cuyo significado era ¨Vayamos Al Teatro¨ y su propósito, fue incitar al público en general, a que concurra a ver a actores de carne y hueso. Entre estos y las imágenes que vemos en la pantalla del cine o la TV hay diferencias aunque todos son actores. La realización de una película insume un enorme costo, sin embargo, cuando ya está todo listo el celuloide, se terminó el trabajo del actor. Quedaron atrás las horas de filmación y el repetir las escenas tantas veces hasta que el visto bueno del director da paso a otra escena. Entonces el actor descansa y espera que llegue la oportunidad de otro trabajo, mientras que la película que protagonizo comienza a circular en los cines y, por supuesto, a generar dinero en cantidad, si gana el favor del público. 

 Sin embargo y, aunque sabemos que los protagonistas ya están descansando o trabajando en otro proyecto, los seguimos viendo reflejados en la pantalla. Una misma película la podremos ver una o cien veces y siempre el actor allí repetirá su texto del mismo modo y sus gestos serán siempre los mismo porque es una imagen nada más. En cambio en una obra teatral las cosas son distintas. Para su puesta, son necesarias muchas horas de ensayo y aun después de su estreno se continúa ensayando. El montaje de una obra de teatro implica un esfuerzo económico, dinero que no siempre es fácil recuperar. Ocurre que cada función requiere un gasto, es decir que ese no ocurre con una filmación, donde todo termina cuando la cámara deja de rodar y la película ya entra en el circuito comercial y comienza a recoger dinero con un costo mínimo.
 Entre el cine y el teatro la diferencia es notoria para el espectador. Sentados en una butaca del primero surge ante nosotros una imagen plana, pero en el teatro siempre habrá personas que carne y hueso ante nosotros. Ellos se moverán de acuerdo a lo marcado por el director y verterá su parlamento ajustándose al texto del autor de la obra. Sin embargo aquí también surge una enorme diferencia; son seres reales a los que les pasa lo mismo que a cualquier de nosotros. Un día de función puede amanecer con algún dolor físico, pero de todos modos la ha de disimular y subir como siempre al escenario. Lo hará por su público al cual se debe.
 Para el actor, y a diferencia de una película, donde solo el productor es afectado por una escasa participación del público, eso no afecta a los personajes que participaron de su realización que ya cobraron por su trabajo. En cambio la falta de público, si afecta a los actores del teatro porque además de su calor, necesita el aporte que ingresa por la venta de entradas y, que es en realidad lo que les permite vivir de su arte y continuar montando obras. Es precisamente ese el objetivo que perseguía el VAT y que hoy podría reflotar esa idea y propagarla en los medios. El slogan ¨Vayamos al Teatro¨ podría servir una vez más, para aumentar la cantidad de personas que vean a sobre los escenarios a actores de carne y hueso.

 sciosciagerardo@gmail.com