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martes, 12 de agosto de 2014

LA RECONQUISTA DE BUENOS AIRES


LA RECONQUISTA DE BUENOS AIRES 
 La reconquista de Buenos Aires ocurrida el 12 de agosto de 1806 fue una gesta que no debe olvidarse. Ocurre que Argentina siempre fue y es, un territorio apetecido por las potencias extranjeras que piensan que ¨ los argentinos son empanadas que se comen sin mas trabajo que abrir y cerrar la boca ¨, como dijera oportunamente el general San Martín , pero en esa jornada se demostró que no es así Uno de los primeros intentos por quedarse con sus riquezas ocurrió en el invierno de 1806, y del cual se cumplieron 208, años como también de la reconquista de Buenos Aires, ocurrida unos dos meses después. Esa expedición pirata había zarpado de la isla de Santa Elena con destino a Buenos Aires el dos de mayo, y ya el 19, un oficial y tres marineros realizaban un reconocimiento en la costa cerca de Santa Teresa, pero son apresados y enviados a Buenos Aires donde luego de ser interrogados, se los confina en Las Conchas hoy localidad de Tigre. 

 En su avance, esos barcos el 25 de junio se encuentran en Quilmes donde desembarcan unos 1600 soldados a las órdenes del general Guillermo Carr Beresford, pero al día siguiente el subinspector general de virreinato, coronel Pedro Arce con 400 milicianos, unos 100 blandengues, dos cañones y un obús intenta infructuosamente detenerlos. Fracasada esa defensa, los ingleses avanzan hacia el puente Galvez. Allí logran sobrepasar a los defensores y siguen su marcha y el día 28 izan la bandera britanica en el fuerte de Buenos Aires, pero sería por muy pocos tiempo. 
 En efecto alarmados por la situación, los habitantes comienzan la organización de la defensa encabezados por el ingeniero Felipe Sentenach y el ocho de julio en la casa de Martín de Alzaga, se realiza una reunión para elegir los jefes para la recuperación de Buenos Aires. Entretanto tanto, Santiago de Liniers que se encontraba en Montevideo organizando fuerzas para rechazar a los invasores, se embarca en Colonia y de allí parten para Buenos Aires ocho trasportes, escoltados por una escuadrilla de seis sumacas, goletas armadas para la guerra y nueve lanchas cañoneras, por lo que el cuatro de agosto Liniers desembarca en el río Las Conchas, actualmente denominado Reconquista. . 
 En San Isidro nombra como segundo jefe de la expedición al capitán de fragata Juan Gutiérrez de la Concha, a Juan Martín de Pueyrredón comandante general de todos los voluntarios de caballería y a Martín Rodríguez jefe del servicio de exploración. Tras una dificultosa marcha debido a la fuerte tormenta que había convertido a las calles en verdaderos pantanos, Liniers y sus hombres llegan el día 10 a la plaza Miserere, donde se le juntaron el comandante Olavarria con 100 blandengues, 150 voluntarios a pie y otros tantos de a caballo, al tiempo que se destaca al ayudante mayor Hilarión de la Quintana para pedirle la rendición a Beresford, aunque su respuesta fue que se defendería hasta ¨ el punto que se lo indicase la prudencia ¨.
 Al día siguiente, una vanguardia formada por voluntarios catalanes, una compañía del fijo y dos piezas de artillería recuperan el Retiro. Al día siguiente no hubo luchas importantes, solamente algunas escaramuzas y todo se resolvería el día siguiente. En efecto, la junta de jefes patrióticos decidió lanzar el ataque final el 12 de agosto al mediodía, aunque por el avance imprevisto de de los miñones, se resolvió finalmente hacerlo a las ocho. Desde esa hora tres columnas marcharían por las actuales calles Reconquista, San Martín y Rivadavia, pero al llegar a ala calle Sarmiento las tropas se dividieron en cuatro columnas llegando con su fuego hasta la Plaza Mayor y la Recoba. Beresford, al no poder mantener su posición en este último lugar, se retira hasta el fuerte donde levanta una bandera blanca. Allí, asediado por la multitud que había seguido a Liniers, no le quedo otra posibilidad de ofrecer su rendición incondicional.
 Las bajas inglesas fueron elevadas, cinco oficiales y cuatrocientos nueve hombres entre muertos y heridos, por su parte los defensores tuvieron ciento cincuenta muertos y ciento treinta y cinco heridos. Cabe destacar que entre los voluntarios que realizaron servicios auxiliares se encontraba Juan Manuel de Rosas que asistió uno de los cañones usados para expulsar a los invasores. Por esa acción. En una carta enviada a sus padres León Ortiz de Rozas y Agustina López Osornio Liniers le manifiesta que, en la jornada del 12, el joven Juan Manuel se había conducido ¨ con una bravura digna de la causa ¨.

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