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jueves, 11 de marzo de 2010

MI ZONA LIBERADA; LOS PIQUETES CULTURALES


Mi zona liberada; los piquetes culturales
Por Marcos Brugiati
Para universo Ágora
“Los piquetes son el producto de la sociedad en que vivimos, si fuera pobre sería piquetero”
Popularmente conocido en 2006 por unir dos mundos: Alvear Fashion and Arts y movimiento MIJD liderado por Raúl Castells. Cuatro años después planea junto con su amigo piquetero viajar al Impenetrable para visitar a los Tobas y trasladarlos a Buenos Aires para exhibir sus obras artísticas.

Todos lo conocen como Bony pero su nombre completo es Héctor Guillermo Bullrich. Quien un día mientras presentaba como curador una de las ediciones de Alvear Fashion and Arts conoció a Raúl Castells, que estaba afuera intentado montar una olla popular contra la desnutrición infantil y el trabajo esclavo. Esa noche había gritos, policías, gente de Recoleta y de la Matanza. Bony se acercó a la puerta e invitó a Raúl a la muestra. Después de caminar juntos por la galería le pidió su teléfono y al otro día lo llamó para presentar dos meses más tarde con la ayuda de Cristina Dompe, Matanza, Arte y Moda y Cultura popular, evento que trasladaría la alfombra roja del Alvear a la Matanza para que desfilen artistas de Recoleta, artistas de la Matanza, modelos, cantantes; arte de aquí y allá unidos en un mismo lugar. Evento repetido luego en Lanús y Quilmes.
“No lo hice para sentirme el Che Guevara, lo hice y lo hago porque me gusta e incluyo este mundo con el mío, esto es parte de mi obra, la alfombra roja del Alvear se trasladó a la calle de tierra, para mí había cambiado un símbolo y por primera vez llevé esa alfombra a un lugar antagónico”.
Me recibió en El victorial, una de sus propiedades -casona antigua en Piedras al 700, San Telmo-. Ahora está rapado, tiene 45, fuma mucho y vive en Recoleta. Vivió y trabajó en Nueva York y Europa, ese día estaba con las manos sucias porque estaba arreglando una de las paredes y mientras lo entrevistaba tirábamos las cenizas de cigarro en un plato de plástico.
Tiene muchos títulos, pero el de “Artista” es el que más ama y el que mejor le sienta. Se “escapó” y trabajó en el exterior. Cuando volvió encontró en Buenos Aires la obra que cambió gran parte de su vida: incluir su mundo con el de Castells, su gente y los piquetes. De algún modo rompió los paradigmas establecidos sin miedo al ridículo. Se hizo muy amigo de Raúl y su esposa Nina Peloso, organizaron juntos “Piquetes Culturales” uno de ellos en el comedor comunitario de Puerto Madero donde se mezclaban transeúntes y obras de toda clase, expo que incluía pinturas también de Quinquela, Berni y Alonso. Conoció, visitó y entendió en carne propia lo desconocido. Ya no podía ser la misma persona.
“Yo conozco el trabajo de ellos y cuando escucho que la gente dice que vayan a trabajar, me irrita. Su problema fundamental es la imposibilidad de salir de la pobreza, yo tampoco sabría cómo salir. Pienso hasta cuándo va a resistir el mundo, cada día hay más pobreza, no sé hasta cuándo va a durar este sistema, hay falta de educación y de inmovilidad como en el sistema de castas”.
Cuando tenía uno, su papá murió de un Paro Cardiaco. Hijo único se crió con su mamá de 38, su abuela, las empleadas y sus hijos con quienes jugaba en un paisaje algo utópico, tradicional y sin división de clases. “Mi casa era como un santuario para mí. Cuando mi papá murió dejó en un ropero miles de hojas, yo las encolaba y hacía edificios, estaba días armando esas ciudades, por esto prefería jugar con mis amigos fuera de casa”. De chico era buen alumno pero odiaba estudiar, como odia estar tanto tiempo en la cama. Hiperactivo. Desde lejos escuchaba a su mamá, -que no volvió a casarse y era muy conservadora, culta y religiosa- y a su abuela lo que debería estudiar de grande. Pensó una semana en el sacerdocio, pero con el título de Abogado en mano y algunos otros más adelante, se fue a vivir unos años a Nueva York, “fueron los mejores años de mi vida, pero luego volví, me sentí asfixiado y me deprimí mucho al ver que el artista bohemio de Argentina era nada que ver con el del el exterior”. Volvió porque su tía tenía cáncer y su mamá problemas de salud. “Me sentí responsable por sus vidas”.
Su tía murió y cuando su mamá mejoró, Bony se ocupó de los asuntos familiares y empezó a hacer lo que siempre quiso, Arte. Su primera expo: Zonas Liberadas –retratar la esencia de una persona a través de objetos, muebles, cosas-. Luego otras como Neodieciochoismo, -tomar elementos del siglo XVIII y traerlos al siglo XXI, haciendo de cuenta que el siglo XX no había existido- y Torres gemelas, obra que expuso en el Alvear donde fue curador. Su obra más conocida la vieron millones de argentinos en el cuarto oscuro, cuando en 2007 fue candidato a vicejefe de Gobierno por el MIJD y su boleta, exhibida “simbólicamente” entre las demás. Salieron decimoctavos.
Su vida cambió, si bien sigue en los mismos ámbitos, con la misma gente, ahora también come asados en la Matanza, realizó reuniones con el movimiento en su casa donde a veces iban más de 40 militantes. Él los entiende un poco más que el resto que mira el diario y da vuelta la página. “No quieren ser piqueteros pero es la única forma que tienen para que los escuchen, ellos quieren crecer. Algunos sienten que no pertenecen a la capital, sienten pudor de caminar por la Avenida Alvear, a ellos los discriminan mucho la clase media trabajadora. Es difícil vivir en calles de tierra, sin agua, yo conocí sus casas cuando comimos todos juntos asado en la Matanza”.
Un día invitó a cenar a Nina Peloso y se quedaron hablando de sus vidas hasta las 5 de la mañana. “Nina es genial, me río de su sentido del humor y pienso que es muy fuerte”. Nina se enamoró de Castells militando, también participó en Bailando por un sueño (Show Match, Canal 13) donde Bony junto con Castells repetidas veces fueron a apoyarla.
Pronto planea junto con Raúl mostrar la cultura y las costumbres de los Tobas a través de sus propias obras artísticas, y quizá trasladarlos unos días para que conozcan la provincia e interactúen con la “Cultura porteña”.
Seguramente años atrás cuando Bony dormía en el cuarto principal de un Castillo y miraba de reojo los frescos de Alberto y Victoria, jamás se hubiera imaginado toda esta historia que fue y es real porque en todas sus obras piqueteros o alfombras rojas con tierra se perciben, aunque sea a lo lejos. “Es que nunca preveo, las cosas se dieron así, sin planear, surgió”.

Página web/más info ::
http://www.bonybullrich.com.ar/
* Especial para Universo Ágora A.C.