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jueves, 4 de febrero de 2010

LA MANTE DE PICASSO...¿Y COAUTORA DEL GUERNICA?

Dora Maar: la artista ......y la amante
Dora Maar, cuyo nombre real era Henriette Théodora Markovich nació en Tours, en 1907 y murió en París en 1998. Hija de madre francesa y padre croata, sus primeros años de su vida los pasó en Argentina, y a los diecisiete años según algunos, a los diecinueve como aseguran otros, viajó a París con intención de desarrollar su vocación de fotógrafa y pintora. Si se la nombra, lo primero que escucharán es: ?¡Ah, sí! La amante de Picasso?. Y si bien es cierto que entre 1936 y 1943 lo fue, cuando el artista la eligió ? para reemplazar a Marie-Thérèse Walter, madre de su hija Maya?, y con ella formó una dupla intelectual y combativa, resultado de la cual es el gran mural Guernica, cuya realización Dora documentó fotográficamente paso a paso. Cuando conoció a Pablo Ruiz Picasso, ella tenía personalidad, vida y carrera propias. Fotógrafa profesional, con un lugar destacado en el mundo de la fotografía francesa de la década de 1930, se la conocía especialmente por sus obras de inspiración surrealista, impregnadas en una atmósfera inquietante y por sus fotografías de calle, de la vida cotidiana, especialmente de los marginales, los desvalidos y los muy débiles, muy vinculadas espiritualmente a las de su amigo Henri Cartier-Bresson.
Como fotógrafa, se integró a partir de los años treinta en el surrealismo y participó en exposiciones realizadas por los seguidores de este movimiento en Tenerife (1935) y Londres (1936). Antes de conocer a Picasso, Dora ya había sido amante de Georges Bataille, y fue amiga de Paul Eluard, Brassaï, Breton, Lacan y la mayor parte de los personajes de la intelectualidad de París en los años veinte y treinta.. Picasso pintó de ella unos treinta retratos al óleo y un número inusual de dibujos, esbozos y grabados, algunos de los cuales son de una calidad excepcional, dejando una muestra de la importancia, el aura de misterio y la personalidad de una mujer fuera de lo común y si bien el malagueño la ensalzó, también ahogó una carrera de fotógrafa brillante y prometedora, puesto que las mejores fotografías de Dora están impregnadas de una poética afín con el movimiento surrealista. La sedujo, la amó, la tuvo a su lado en la Liberación de Francia y se hizo acompañar por ella cuando fue recibido como un héroe, y cuando declaró que ... la pintura no está hecha para adornar ambientes, sino como un instrumento de guerra ofensiva y defensiva contra el enemigo?. Después de esta declaración, y de haber sido su modelo preferida, la transformó en una víctima más en su turbulenta vida del bohemio. La abandonó, reemplazándola por una joven de veintiún años llamada Françoise Gillot. La ruptura la hundió en la locura, manifestada por un insano misticismo y por tenebrosas comunicaciones con invisibles espíritus nocturnos. Dora se encerró en una soledad aterradora, rodeada de numerosas obras de Picasso que de haber vendido la hubiera transformado en millonaria, pero que ella conservó y guardó en una especie de cripta privada en la cual, tras su muerte se hallaron papeles personales ? cartas de Breton, de Bataille, de Éluard?, que documentan la admiración que artistas y escritores sentían por ella. Cabe preguntarse si Dora Maar hubiera sido más conocida y apreciada como artista si no hubiera sido la amante y compañera de Picasso y, en ese carácter, opacada por la figura del artista genial y del hombre destructivo con las mujeres. ¿Qué hubiera pasado si no hubiera fotografiado el Guernica? Cuando Picasso se cruzó en su vida, Dora no dudó en convertirse en su modelo, en su amante .


ENVIO: ESTEBAN TORDAY