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sábado, 7 de julio de 2018

EL TEATRO, EL DEGOLLADERO Y LOS LEVANTA TELONES


EL TEATRO, EL DEGOLLADERO Y LOS LEVANTA TELONES 
 Al menos yo no sabía que, en los teatros de antaño, había un lugar que se llamaba ´degolladero ¨y que el telón de boca era levantado por dos hombres que aferrados sendas sogas se arrojaban al vacío para alzarlo. Si, para levantar la pesada tela - antes que se instalara el telón corredizo- usaban el cuerpo de dos hombres lanzados al aire como contrapeso. Al menos esto sucedía allá por los finales del 1700 en Buenos Aires. Cuando comenzó a funcionar el primer teatro techado y con la denominación de ¨Teatro de la Ranchería¨.

 En efecto, el Teatro de la Ranchería fue inaugurado en noviembre de 1783, tiempos del virrey Vertiz siendo este el primer teatro fijo y techado. De todos modos no fue negocio para el empresario que lo levanto y eso se debió a que se encontraba instalado en medio de calles oscuras y los vecinos no se animaban a transitarlas, a pesar que las funciones comenzaban a las de las seis de la tarde en invierno y las siete en verano . En la búsqueda de aumentar la cantidad de concurrentes, Vertiz introdujo la costumbre de concurrir con una escolta y previamente pasearse por los alrededores y así animar los vecinos. Si bien con esa modalidad algo consiguió pero no tanto. Fue entonces que mandó a iluminar esas calles con velas de sebo y tampoco logró mucho. Fue solo que, arrendado el local y destinando un porcentaje de las entrada al Asilo de Niños Expósitos logro aumentar la cantidad de concurrentes.
 El Teatro de la Ranchería contaba con un ¨ patío ¨actual platea donde se acomodaban largos bancos delante de las lunetas con respaldo (especie de butaca con apoyabrazos) y separado del ¨degolladero ¨ sitio donde se amontonaba la gente de a pie. A los lados del escenario estaban los palcos; al frente a los correspondientes a los funcionarios de gobierno, y entre uno yd otros a la derecha, la cazuela para mujeres, la gradería para los hombres ya que, por entonces se imponía la separación de sexos. El escenario que era bajo y pequeño tenía, al comienzo, el telón de bajar, que levantaban dos arrojadizos, hombres que se lanzaban al aire como ya dijimos. Ese sistema luego fue cambiado por un telón corredizo La sala era iluminada con velas de sebo y sus decorados y bambalinas realizadas den tela burda y toscamente pintadas. El costo de las entradas era de dos reales para los blancos y uno para los que no lo eran, dejando esto en claro que, negros, indios, zambos- mescla de negro africano e indio americano o viceversa -, mulatos y cuarterones-hijos de mulato con españolas o viceversa- estaban condenados al degolladero.
 En la fachada de ese teatro consumido por las llamas el 16 de agosto de 1892 podía leerse ¨Es la Comedia, Espejo de la Vida¨. Si bien en el transcurso de los años muchas cosa cambiaron, tanto en lo relacionados a las costumbres, como también a las cuestiones técnicas, lo que continua vigente, es la leyenda que se hallaba impresa en el del frontispicio de uno de los primeros teatros que tuvo el viejo Buenos Aires.

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