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jueves, 16 de agosto de 2018

VIVIR A UN RITMO JUSTO GOZANDO CADA MOMENTO


VIVIR A UN RITMO JUSTO GOZANDO CADA MOMENTO 
.Gerardo Scioscia 
No hay dudas que los modos de viajar por vía terrestre fueron cambiando con el tiempo. Los trayectos que se realizaban en carretas tardaban una eternidad para llegar, por ejemplo hasta Chascomús, unos 120 kilómetros distante de Buenos aires. Entonces se viajaba a unos seis o siete kilómetros por hora. Hoy ese trayecto se realiza en poco más de una hora, porque los automóviles se mueven a más de cien kilómetros por hora. El tren demora un tiempo similar en cubrir ese mismo trayecto... Sin embargo al ganar velocidad en los viajes perdimos la posibilidad de contemplar el paisaje. Las carretas, por ser traccionadas por caballos necesitaban detenerse en las postas para el recambio de caballada y, eso, permitía estar en contacto con las bellezas naturales de otros sitios, aunque el costo era la incomodidad de los viajes y de la propia posta, donde solían descansar. 

La vida tiene ciertas similitudes como veremos. Si bien hoy los largos trayectos podemos recorrerlos en un tiempo menor al que se empleaba antes de la aparición del automóvil, fuimos perdiendo la posibilidad de gozar de ese contacto con la flora y fauna de otros sitios por lo que nos desplazamos. Ese placer desapareció, aunque ganamos en tiempo y nos conformamos por ver el paisaje por la ventanilla. En lo cotidiano también andamos acelerados, siempre apurados y sin detenernos en el goce de oler una flor y detenernos a escuchar el canto de los pájaros. Eso hoy lo vemos pasar como pasan los paisajes frente a las ventanillas de los autos o el ferrocarril.
A todos lados deseamos llegar lo antes posible y ya se piensa en el tren bala. Ese es un vehículo capaz de viajar a más de 300 kilómetros por hora y por él, ya ni el paisaje podemos contemplar, porque solo pasara una imagen borrosa frente a nosotros. Algo similar pasa en la vida Queremos tener lo mejor y todo lo que signifique confort y anda en el mercado lo queremos en nuestro hogar. Es allí que, dejamos de vivir gozando de cada momento. Vamos corriendo detrás del tiempo para traducirlo en dinero, lo que nos ira restando el tiempo de poder contemplar todo lo bello que nos rodea. En ese mismo afán podremos convertir nuestra vida en un viaje a tan alta velocidad, que solo nos permitirá ver en nuestro alrededor, imágenes borrosas. Ni tan rápido di tan lento, vivir en un ritmo justo que no permita disfrutar la vida intensamente.